Uno de los detenidos, presuntamente, se valió de su puesto como revisor para apoderarse de más de una tonelada de cable
Modus operandi: retiraba los cables de toma de tierra justo antes de hormigonar las arquetas, con el consiguiente riesgo de descarga eléctrica
En distintos centros de gestión de residuos metálicos de la Región se han detectado 52 operaciones de venta de cable
La Guardia Civil de la Región de Murcia, en el marco del 'Plan contra el robo de cobre', ha desarrollado la operación 'Panobra', una investigación iniciada para identificar a las personas que vendieron en distintos centros de gestión de residuos metálicos de la Región una tonelada y media de cable de cobre de dudosa procedencia, que ha culminado con la detención de tres personas.
Se trata de tres empleados de una empresa, que realizaban tareas de reposición del cable de cobre de la autovía A-30, a su paso por la capital murciana, a los que se atribuye la presunta autoría de los delitos de apropiación indebida y daños. Al principal sospechoso, además, el delito contra la seguridad colectiva, por ocasionar riesgo de descarga eléctrica.
La investigación se inició cuando guardias civiles del equipo ROCA (contra robos en el campo) llevaban a cabo una serie comprobaciones en centros de gestión de residuos metálicos.
Además de para la localización de aperos y herramientas agrícolas tales como cabezales de riego que, después de ser sustraídos en fincas agrícolas, suelen ser vendidos como chatarra, los guardias civiles centraron las inspecciones en la venta de partidas de cobre que pudieran ser de dudosa procedencia.
En varios albaranes existían ciertas coincidencias: un mismo individuo había vendido entre los meses de febrero y mayo más de una tonelada de cable de cobre en 39 operaciones.
La Guardia Civil averiguó que el vendedor era empleado de una empresa que, en ese momento, se encontraba realizando la retirada y reposición de cableado eléctrico del alumbrado público de la autovía A-30, a su paso por el término municipal de Murcia.
El gerente de esta mercantil no estaba al corriente de lo sucedido y, a la vista de los indicios obtenidos por la Guardia Civil, formuló la correspondiente denuncia.
El Equipo ROCA llevó a cabo las correspondientes inspecciones oculares y comprobó la ausencia de cable de cobre de la toma de tierra que unía las farolas entre sí.
Esta manipulación no afectaba al encendido de las luces, pero mermaba drásticamente la seguridad del sistema ya que ocasionaba un riesgo crítico de derivación eléctrica que podría haber provocado graves descargas.
La investigación desarrollada permitió conocer que la persona que había vendido el cable robado estaba específicamente asignada a tareas de comprobación de la instalación en los sectores donde se cometieron los robos y que, presuntamente, aprovechó esta circunstancia para desmantelar la instalación.
Al parecer, después de dar el "visto bueno" al correcto funcionamiento de las luminarias, retiraba el cable de toma de tierra. Como las arquetas donde se encuentran las conexiones se cubrían con hormigón inmediatamente después de su supervisión para evitar robos externos el sospechoso creía que su argucia quedaría oculta de forma permanente bajo el cemento.
La investigación desarrollada ha permitido vincular a otros dos empleados con la sustracción de otros 500 kilos de cable de cobre, lo que supone más de 3.600 metros. La empresa adjudicataria de la obra tasa los daños en más de 45.000 euros.
En distintos Centros de gestión de residuos metálicos de la Región, la Guardia Civil ha detectado un total de 52 operaciones de venta de una tonelada y media de cable de cobre sustraído.
